3 de octubre de 2011

El Chofer

En cierta ocasión un hombre muy rico y poderoso, pero también lleno de años, decidió jubilar a su chofer de toda la vida. Puso un anuncio en el diario de la ciudad, contratando los servicios de un chofer.

Llegaron muchos a la entrevista para ver quién tenía más experiencia para manejar y sobre todo prudencia. La prueba para ver quién se quedaba con el puesto consistía en una simple pregunta: ¿Qué tanto podrían manejar un auto en un barranco sin caer al precipicio?.

Simple la pregunta.

El primer entrevistado dijo: "yo podría manejar tan cerca que si usted sacara la cabeza para escupir, su saliva caería al precipicio". Al hombre rico no le fue muy grato el comentario. Decidió entrevistar otro.

El siguiente dijo: "yo podría manejar tan cerca que los neumáticos rozarían el precipicio sin caernos y con los ojos vendados". Todos exclamaron: Oh!. Pero al hombre rico no le asombró. Pensaron algunos, que era un hombre exigente. Decidió entrevistar a otro.

El tercer conductor dijo: "yo podría manejar tan cerca y sin caer que solo conduciría el auto con las llantas laterales al precipicio en el aire, y las otras rozando la orilla del barranco. Hubo otra exclamación todavía más fuerte. Ya nadie podría manejar mejor.

Entre la exclamación hubo un hombrecito en un rincón que dijo: "yo podría manejar el auto tan lejos del precipicio como me fuera posible" El hombre rico escuchó y dijo:
"Este es el hombre que busco, y lo contrato de inmediato."

¿Por qué,buscarle 3 patas al gato si sabemos que tiene 4?
¿Por qué jugar con la tentación hasta estar al borde del precipicio? Huye lo más lejos posible!

Genaro Burela

1 Corintios 10:13
No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podeís llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar.

Santiago 1:12
Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman.

Apocalipsis 3:10
Porque has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo, para probar á los que moran en la tierra.

28 de septiembre de 2011

El Diablo: ¿Mito o Realidad?

En una revista se podía leer un sondeo de opinión titulado: «Dios en baja, el diablo en alza». A continuación había un artículo que evocaba la descristianización y el entusiasmo por las manifestaciones ocultas, sortilegios, brujería por medio de libros, películas o fiestas.

Si el diablo fuese simplemente un hombrecillo con cuernos, resultado de la imaginería de la Edad Media, y si los brujos y brujas fueran sólo personajes inventados para hacer estremecer a los niños, no sería realmente peligroso. Pero no es así, pues la Palabra de Dios nunca presenta a Satanás como un personaje inofensivo, sino como una personalidad espiritual viva, temible y peligrosa. Como criatura de Dios ocupaba una posición elevada. Su orgullo ocasionó su caída (Ezequiel 28:12-19).

Jefe de un ejército de ángeles, caídos como él, hoy sigue oponiéndose a Dios, buscando seducir a los hombres para impedir que respondan a los llamados de la gracia. Pero fue vencido por Jesucristo en la cruz. Mediante su resurrección, el Señor Jesús demostró que era más fuerte que la muerte y que el diablo, quien tenía el poder sobre ella (Hebreos 2:14).

Satanás fue juzgado y condenado por la muerte de Cristo en la cruz, pero ahora, antes de ser capturado y definitivamente imposibilitado para hacer daño (Apocalipsis 20:10), se encarniza arrastrando hacia la muerte eterna a cuantas almas le sea posible. Sigue tratando de trivializar su existencia y sus temibles poderes para engañar y seducir con más facilidad. ¡No caigamos en su trampa!

27 de septiembre de 2011

Brilla

No todos podemos ser faros, pero cualquiera de nosotros puede ser una velita de cera. Una lamparita a veces puede hacer mucho.

El incendio de Chicago se debió a que una vaca, de una patada, volteó una lámpara. Cien mil personas, como resultado, perdieron sus casas y sus posesiones.

Que no te hagan creer que, porque no puedes hacer grandes cosas, no puedes hacer nada.

D.L. Moody

Mateo 5:14
"Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder."

Filipenses 4:13
"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece."

Salmos 18:28
"Tú pues alumbrarás mi lámpara: mi Dios alumbrará mis tinieblas."

26 de septiembre de 2011

Ganador

Nuestras actitudes en todo lo que pensamos, decimos y hacemos, repercutirán siempre en nuestra actitud emotiva, por ende con quienes interactuamos.

Cuando un ganador comete un error, dice: "Yo me equivoqué", y aprende del error.
Cuando un perdedor comete un error, dice: "No fue mi culpa".

Un ganador trabaja fuerte e inteligentemente, y aún así tiene más tiempo.
Un perdedor está siempre muy ocupado para hacer lo que es necesario.

Un ganador enfrenta, razona y supera el problema.
Un perdedor le da vueltas y nunca logra pasarlo.

Un ganador se compromete y actúa en consecuencia.
Un perdedor hace promesas pero no actúa y saca disculpas para no hacerlo.

Un ganador dice ante una tarea concluida: "Soy bueno, pero puedo hacerlo muchísimo mejor".
Un perdedor dice: "Yo no soy tan malo como muchas otras personas".

Un ganador escucha, comprende y responde proactivamente.
Un perdedor sólo espera hasta que le toque su turno para hablar y es reactivo a lo que los demás dicen.

Un ganador respeta y escucha a todas las personas y aprende de ellas.
Un perdedor se resiente con los que saben más que él y trata de encontrarles sus defectos.

Un ganador se siente responsable por algo más que su trabajo.
Un perdedor no colabora y siempre dice: Yo estoy cumpliendo con mi trabajo.

Colosenses 3:23 "Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor, y no a los hombres;"

21 de septiembre de 2011

Esperando a Godot

En estos días fui a ver esta obra de teatro. “Esperando a Godot” fue publicada en 1952 por Samuel Beckett. Es una tragicomedia en dos actos, perteneciente al teatro del absurdo.

La obra se divide en dos actos, y en ambos aparecen dos vagabundos llamados Vladimir y Estragon, amigos de toda una vida, que esperan en vano junto a un camino a un tal Godot, con quien (quizás) tienen alguna cita. El público nunca llega a saber quién es Godot, o qué tipo de asunto han de tratar con él. En cada acto, aparecen el cruel Pozzo y su esclavo Lucky (en inglés, afortunado) quien le obedece ciegamente, seguidos de un muchacho que hace llegar el mensaje a Vladimir y Estragon de que Godot no vendrá hoy, "pero mañana seguro que sí".

Me hizo pensar. (¿No será peligroso pensar estas cosas?). Me acordé de una persona que conocí. Te cuento algo de él ahora. Cuánta gente vive esperando que la vida les cambie más adelante.

Conozco a alguien que vive esperando algún golpe de suerte o que suceda algo interesante. Espera ganar un premio en algún juego de azar, aunque usualmente se olvida de jugar. Mientras, pasa el tiempo. Quizá esperando ver la televisión, esperando comer. Esperando que venga el fin de semana, esperando que vengan las vacaciones, esperando retirarse del trabajo. Porque el fin de semana, o en las vacaciones, o al retirarse, ahí sí que habrá tiempo para hacer algo que le gusta verdaderamente.

Mientras, ¿cómo pasar el tiempo? ¿Qué hacer mientras? Ve tele para pasar el tiempo. Duerme un poco. Prende el equipo de sonido para tener bulla un rato.

Luego viene el tedio. Pero esto le es insoportable. Así que hay que hacer algo. Alguna cosa. Buscar algo que parezca entretenido para sentirse feliz un rato.

Sin embargo, nada importante ha hecho, nada ha transformado de verdad. No ha tenido un hijo, ni escrito un libro, ni plantado un árbol.

Entonces nuestro “protagonista” ve algo de internet mientras. Algún comentario en Facebook (hace frío, hace calor, qué bueno que hoy es viernes, qué lástima que sea lunes…), una mirada a twitter para ver algo parecido. A ver si pronto inventan otra cosa para meterse y leer lo que los otros dicen. Pero hace mucho frío o mucho calor para salir. Así que a esperar a que el tiempo esté mejor para salir a ver a alguien. O mejor, meterse en un centro comercial a mirar escaparates y pasar el rato. Así la espera se hace entretenida.

¡Qué rápido pasa el tiempo! ¡Si ya se acerca el fin de año! ¿Y puede recordar lo que hizo la semana pasada? Gran parte de lo que hizo lo ha olvidado. ¿Y el año pasado? Lo recuerda menos. ¿Lo que estudió en el colegio? Casi todo se fue a alguna parte. Tanto que llega incluso a sentir que la vida no tiene mucho sentido. ¿Para qué está aquí?

Hay gente que con mucho amor cuidan a sus hijos. Luego, esperan que crezcan para intentar rehacer su vida de pareja. Mientras esperan, los hijos siguen en casa. Bien, ya están en edad para casarse. Sin embargo, llegan con los nietos. Otra vez a criar y a no poder salir al mundo. Luego, a esperar que los nietos crezcan. El tiempo se pasa pues son adorables y entretenidos.

Mientras espera que crezcan, ya están viejos y enfermos para disfrutar junto a su pareja. Incluso, en algún momento, su pareja ya no está.

La rutina parece cómoda para nuestro personaje. Hacer todos los días lo mismo. ¡Cuánta gente se levanta cada día para realizar siempre las mismas actividades! Y parecen estar bien.

Básicamente, levantarse, comer algo, ir al trabajo, almorzar, seguir en el trabajo, volver a la casa, comer algo, dormir, levantarse, comer algo, ir al trabajo… De pronto, como el personaje de la obra, pierde el control de sí sin saber siquiera por qué. Luego, se olvida en qué estaba. ¿Qué hizo ayer? ¿En qué estaba? ¿A dónde iba? ¿Para dónde va? ¡Ah, sí! Estamos esperando a Godot.

Es extraño porque a veces la rutina le desespera. Y sin embargo, cuando trata de salir de ella, lo encuentra muy difícil y vuelve a lo mismo. Entonces…

—¿Qué sentido tiene vivir?

A veces se ha dejado un tiempo para pensar y observarse. No obstante, no está seguro si es feliz, si su vida está bien. Piensa que hay cosas que no ha hecho y quizá ya no hizo. Piensa en que la comunicación con sus seres queridos no está muy buena. Piensa que está enojado o molesto hace años con alguien. Se acuerda de lo que no pudo hacer en su juventud y que ya no podrá realizarlo.

Tiene miedo que no le alcance el dinero, que lo echen del trabajo, temor a enfermarse… ¡No puede seguir pensando! ¡¡¡Pierde el control!!! ¡Es urgente dormirse de nuevo, dejar de pensar, tomar la rutina, dejar pasar el tiempo! Hay que prender el televisor, prender la radio. El tiempo todo lo cura. El tiempo es sabio. Las cosas se resuelven solas, se dice. Así que, veamos, —¿qué se puede hacer mientras para entretenerse?

Mejor busca algo que hacer mientras. Ocho horas durmiendo, un par de horas de ida y vuelta al trabajo, un par de horas esperando comer en distintos momentos del día, unas tres o más horas viendo televisión o internet y el resto del tiempo, unas ocho horas, en el trabajo (no necesariamente trabajando todas esas horas). Así que no le queda tiempo para compartir, conversar, disfrutar y reflexionar con la familia o con los amigos. Hay que esperar el fin de semana. A ver si se puede huir de la congestión de la ciudad para disfrutar de la congestión del balneario más cercano. O quizá estará muy cansado para salir. Mejor dejarlo para el otro fin de semana.

¿Qué estaba escribiendo?

Ah, sí. Ya recuerdo. La historia de un personaje anónimo que vivió esperando. Vivió esperando a Godot. Vivió, porque ya pasó a mejor vida. Quizá.

Quiero que no sea tu historia. No sé cuánto tiempo te queda en esta vida ni cuánto tiempo me queda a mí. Hagamos algo ahora mismo. No te quedes esperando a Godot —que siempre manda a un mensajero diciendo que hoy no podrá venir, que mañana sí. No sé si existirá ese mañana.

  • Haz algo diferente esta semana.
  • Conversa, en persona, con algún familiar o amigo.
  • Visita ese lugar que te gusta ahora.
  • Lee algo interesante.
  • Escribe algo.
  • Di ahora a esa persona que la aprecias y que la amas.
  • Aprende algo nuevo.
  • Aprende a disfrutar lo que haces.
  • Aprende a agradecer lo que tienes ahora.
  • Planta un árbol, una rosa o una idea.
  • Este fin de semana, sí o sí haz algo diferente.

20 de septiembre de 2011

Bordado

Cuando yo era pequeño, mi mamá solía coser mucho. Yo me sentaba cerca de ella y le preguntaba qué estaba haciendo. Ella me respondía que estaba bordando.

Yo observaba el trabajo de mi mamá desde una posición más baja que donde estaba sentada ella, así que siempre me quejaba diciéndole que desde mi punto de vista lo que estaba haciendo me parecía muy confuso.

Ella me sonreía, miraba hacia abajo y gentilmente me decía: "Hijo, ve afuera a jugar un rato y cuando haya terminado mi bordado te pondré sobre mi regazo y te dejaré verlo desde mi posición". Me preguntaba porqué ella usaba algunos hilos de colores oscuros y porqué me parecían tan desordenados desde donde yo estaba.

Unos minutos más tarde escuchaba la voz de mi mamá diciéndome: "Hijo, ven y siéntate en mi regazo." Yo lo hacía de inmediato y me sorprendía y emocionaba al ver la hermosa flor o el bello atardecer en el bordado. No podía creerlo; desde abajo se veía tan confuso.

Entonces mi mamá me decía: "Hijo mío, desde abajo se veía confuso y desordenado, pero no te dabas cuenta de que había un plan arriba. Había un diseño, sólo lo estaba siguiendo. Ahora míralo desde mi posición y sabrás lo que estaba haciendo."

Muchas veces a lo largo de los años he mirado al Cielo y he dicho: "Padre, ¿qué estás haciendo? El responde: "Estoy bordando tu vida". Entonces yo le replico: "Pero se ve tan confuso, es un desorden.
Los hilos parecen tan oscuros, ¿porqué no son más brillantes?".

El Padre parecía decirme: "Mi niño, ocúpate de tu trabajo... y yo haciendo el mío, un día te traeré al cielo y te pondré sobre mi regazo y verás el plan desde mi posición. Entonces entenderás..."

Anónimo.

Salmos 139:1
Oh Señor, tú me has examinado y conocido.
Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, Has entendido desde lejos mis pensamientos.
Mi senda y mi acostarme has rodeado, Y estás impuesto en todos mis caminos.
Pues aun no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Dios, tú la sabes toda.

16 de septiembre de 2011

Ten cuidado con lo que plantas!

Hace mucho tiempo, una joven China llamada Lee se casó y fue a vivir con el marido y la suegra. Después de algunos días, no se entendía con ella.

Sus personalidades eran muy diferentes y Lee fue irritándose con los hábitos de la suegra, que frecuentemente la criticaba. Los meses pasaron y Lee y su suegra cada vez discutían más y peleaban.

De acuerdo con una antigua tradición china, la nuera tiene que cuidar a la suegra y obedecerla en todo. Lee, no soportando más vivir con la suegra, decidió tomar una decisión y visitar a un amigo de su padre.

Después de oirla, él tomó un paquete de hierbas y le dijo: "No deberás usarlas de una sola vez para liberarte de tu suegra, porque ello causaría sospechas.

Debes darle varias hierbas que irán lentamente envenenando a tu suegra.

Cada dos días pondrás un poco de estas hierbas en su comida. Ahora, para tener certeza de que cuando ella muera nadie sospechará de tí, deberás tener mucho cuidado y actuar de manera muy amigable. No discutas, ayúdala a resolver sus problemas. Recuerda, tienes que escucharme y seguir todas mis instrucciones".

Lee respondió: "Si, Sr. Huang, haré todo lo que el señor me pida".

Lee quedó muy contenta, agradeció al Sr. Huang, y volvió muy apurada para comenzar el proyecto de asesinar a su suegra.

Pasaron las semanas y cada dos días, Lee servía una comida especialmente tratada a su suegra. Siempre recordaba lo que el Sr. Huang le había recomendado sobre evitar sospechas, y así controló su temperamento, obedecía a la suegra y la trataba como si fuese su propia madre.

Después de seis meses, la casa entera estaba completamente cambiada.

Lee había controlado su temperamento y casi nunca aborrecía a su suegra. En esos meses, no había tenido ni una discusión con ella, que ahora parecía mucho más amable y mas fácil de lidiar con ella. Las actitudes de la suegra también cambiaron y ambas pasaron a tratarse como madre e hija.

Un día Lee fue nuevamente en procura del Sr. Huang, para pedirle ayuda y le dijo: "Querido Sr. Huang, por favor ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra. Ella se ha transformado en una mujer agradable y la amo como si fuese mi madre. No quiero que ella muera por causa del veneno que le dí".

El Sr. Huang sonrió y señaló con la cabeza: "Sra. Lee, no tiene porque preocuparse. Su suegra no ha cambiado, la que cambio fue usted.

Las hierbas que le dí, eran vitaminas para mejorar su salud. El veneno estaba en su mente, en su actitud, pero fue echado fuera y sustituido por el amor que pasaste a darle a ella".

En la China existe un adagio que dice: "La persona que ama a los otros, también será amada".

La mayor parte de las veces recibiremos de las otras personas lo que les damos y por eso ten cuidado !!!

Acuérdate siempre: "El plantar es opcional, pero la cosecha es obligatoria, por eso ten cuidado con lo que plantas"

Gálatas 6:7 "No os engañeis: Dios no puede ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará."