La diferencia entre Caro y Valioso
4 de agosto de 2011
2 de agosto de 2011
¿Por qué no alcanzo lo prometido?
“Gran parte del conocimiento de las cosas divinas se nos escapa por falta de fe”. Heráclito
Uno de mis pasajes favoritos de la Biblia está enHebreos 11, es el capitulo de la fe y lo que llama poderosamente mi atención es que por la fe muchas personas…conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido…
¿Por qué no tengo éxito? ¿Por qué no estoy alcanzando mis sueños?
Una de las razones es por nuestra incredulidad, por la duda, por el miedo, por nuestra poca fe en las cosas que emprendemos. Es poderoso lo que dice Jesús: “Les aseguro que si alguno le dice a este monte: “Quítate de ahí y tírate al mar”, creyendo, sin abrigar la menor duda de que lo que dice sucederá, lo obtendrá.”
Nuestros sueños no podemos alcanzarlos cuando en nuestro corazón no hay fe. Si tu no crees en tus sueños nadie más va a creer en tus sueños. Si tú dejas que los temores crezcan en tu vida, tu mismo te habrás impedido de lograr tus sueños.
El verdadero éxito viene de adentro, de lo interno y se manifiesta en lo externo. La batalla comienza desde adentro, todo lo ganas desde el corazón. Tú debes estar convencido de que ese sueño que Dios puso en tu corazón es real. La fe es saber que lo que esperas ya está hecho. Es una convicción, no una exageración. No se trata de convencer a los demás, es estar convencido de que puedes lograrlo. Es tomar acción por lo que esperas que suceda.
¿Qué cosas esperas que sucedan en tu vida hoy? ¿Qué pasos vas a dar para que sucedan?
Es tiempo que dejes de pensar con una mentalidad de langosta, y comiences a pensar con una mentalidad de gigante que puedes alcanzar la tierra prometida. Les he escrito que somos más grandes de lo que pensamos, que Dios nos diseño para ganar, para grandes cosas.
Si hay cosas que no estás logrando en tu vida, en tu matrimonio o en tu trabajo o negocio probablemente es la falta de fe, la duda te asalta y no puedes avanzar. La fe autentica debe ser definida y libre de toda duda. En el momento que dudes deja de ser fe.
Hay una reflexión que seguramente las has leído más de una vez:
En un pueblito de zona rural en los años 50, se produjo una larga sequía que amenazaba con dejar en la ruina a todos sus habitantes, debido a que subsistían con el fruto del trabajo del campo. A pesar de que la mayoría de sus habitantes eran creyentes, ante la situación límite, marcharon a ver al pastor de la iglesia y le dijeron:
- “Pastor, si Dios es tan poderoso, pidámosle que envíe la lluvia necesaria para revertir esta angustiante situación.” - “Está bien, le pediremos al Señor, pero deberá haber una condición indispensable.” - “¡Díganos cuál es!”, respondieron todos. - “Hay que pedírselo con fe, con mucha fe”, contestó el pastor. - “¡Así lo haremos, y también vendremos a los cultos de la iglesia todos los días!”
Los campesinos comenzaron a ir al templo todos los días, pero las semanas transcurrían y la esperada lluvia no se hacía presente.
Un día, fueron todos a enfrentar al pastor y reclamarle:
- “Pastor, usted nos dijo que si le pedíamos con fe a Dios que enviara las lluvias, El iba a acceder a nuestras peticiones. Pero ya van varias semanas y no obtenemos respuesta alguna.” - “¿Han ustedes pedido con fe autentica?”, les preguntó el pastor. - “¡Sí, por supuesto!”, respondieron al unísono. - “Entonces, si dicen haber pedido con Fe autentica… ¿porqué durante todos estos días ni uno solo de ustedes ha traído el paraguas?”
Si tenemos fe debemos mostrar nuestros hechos.
Nada es imposible cuando sabes que es lo que quieres, cuando sabes como llegar allí y cuando tienes la fe para creer que vas a alcanzar lo prometido.
Tú puedes conquistar reinos, tú puedes alcanzar lo prometido pero tienes que creerlo, tienes que dejar de ser un pollo y elevarte como las águilas. Recuerda que: “Los planes que Dios tiene para ti son de bienestar”.
“La Fe no es simplemente creer en algo; es creer en Dios, es descansar en Él confiando en su Palabra.” Edward M. Bounds
Hoy es el mejor día para comprometerte contigo mismo, a cultivar y hacer crecer tu fe. Por medio de la fe puedes obtener resultados extraordinarios.
En amor y liderazgo,
Pedro Sifontes
Hoy… Recordaré Que El Perdón Es La Única Solución
“Señor, si en verdad he hallado gracia a tus ojos, que vaya ahora el Señor en medio de nosotros. Este es un pueblo muy terco, pero perdona nuestra maldad y nuestro pecado, y acéptanos como tu heredad”. Exodo 34:9
El pecado es una marca permanente en nuestros registros. Es como una mancha de tinta indeleble que se derramó sobre una camisa blanca de algodón. La intención original de Dios era que nadie pecara, exactamente como nosotros esperamos que nadie jamás haga nada para lastimarnos y ofendernos.
Es un gran plan siempre y cuando nadie lo eche a perder, pero se necesita otro plan cuando todos tienen manchas oscuras en sus camisas y blusas. Dios vio que nadie en la tierra era perfecto; todos se desviaron de Sus caminos. Es por eso que Él mismo actuó para rescatarnos de nuestra condición desesperada (Isaías 63:5).
El tema del pecado es un punto central de las buenas noticias que Dios quiere compartir con el mundo. El asunto del pecado, quién lo ha cometido y cómo puede ser removido, es una de las formas más seguras de distinguir las religiones falsas. Algunas religiones enseñan que las personas pueden llegar a ser tan espirituales o tan puras que ya no pecan más. Otras ideologías están convencidas de la bondad básica de las personas, una bondad que es solamente estorbada por factores externos en el medio ambiente, por la crianza o por falta de educación.
Una de las primeras cosas que hizo el Señor fue encerrar “a todos [los hombres] en desobediencia [en pecado]” (Romanos 11:32). El intensificó la conciencia de maldad en todas las personas, proveyendo al mundo con un manual de instrucción llamado la Ley que pudieran leer para saber cómo debían funcionar las cosas (y cómo no debían funcionar).
La finalidad de dar la Ley era para convencernos a todos nosotros de que necesitamos perdón de nuestros pecados (Gálatas 3:24). No tenemos, en lo absoluto, ninguna esperanza de mantener nuestra vida en Dios por medio de nuestra propia perfección. Como dice el dicho: “Nadie es perfecto…”
Nuestra cultura usa esto como una excusa: “Comparado con la mayoría de las demás personas, yo hago las cosas bastante bien. Tú también cometes errores”. Pero Dios no tiene imperfecciones. Él hizo el universo para que funcionara en perfección y belleza, no en fallas y manchas.
Su intención bondadosa es que las cosas estén bien y no mal. No puede reconciliar la maldad con Su bondad; no hay lugar para distorsiones en medio de la perfección. Eso sería como un experto que trabaja madera tratando de encajar tablas que están mal cortadas en un gabinete exquisitamente diseñado. El mal y el bien no pueden ir juntos. Incluso si se permite que una sola equivocación sea parte de una ecuación, el error afecta todo el resultado.
Por el bien de lo que Él siempre ha querido para nosotros, Dios no podría simplemente haber dicho: “Oh bien, buen intento. No te preocupes por lo que haces mal; juntos encontraremos alguna forma de trabajarlas más adelante.” Nuestro pecado no podía ser adaptado; tenía que ser desplazado.
Las cosas que hacemos mal no podían ser consideradas; tenían que ser eliminadas. No había posibilidad ninguna que Dios fingiera no haber visto. La naturaleza intrínseca del pecado, de las transgresiones y de la maldad es arruinar lo que está bien. El mal actúa para destruir; siempre introduce a la muerte. Dios no podía permitirlo que se perpetuara para siempre.
Hacerlo así sería como un doctor que a sabiendas del diagnóstico, levantara la cuarentena de pacientes infectados con un virus como el Ébola, altamente contagioso y mortal. Sólo había una solución: el perdón.
Hoy quiero vivir en ese perdón.
Señor, Gracias por extenderme tu perdón. Quiero vivir disfrutando del poder de ese perdón. Amén.
Dr. Daniel A. Brown.
Disfrute tu diario Vivir.
Cuando te sientas preocupado
Dios quiere cuidar de nosotros, pero para permitírselo, nosotros debemos dejar de cuidarnos. Muchas personas quieren que Dios se ocupe de ellas mientras se preocupan o tratan de encontrar una respuesta, en lugar de esperar la dirección de Dios. En realidad, lo que hacen es revolcarse en sus propias "cenizas" y aún así, pretenden que Dios les dé gloria. Para que Dios nos dé de su gloria debemos darle las "cenizas".
Le entregamos nuestras preocupaciones confiando en que Él puede y habrá de cuidar de nosotros. Hebreos 4:3 dice: "En tal reposo entramos los que somos creyentes (los que unimos, confiamos y descansamos en Dios)..."
Entramos en el reposo de Dios a través de la fe. La preocupación es lo opuesto a la fe. La preocupación nos roba la paz, nos desgasta físicamente y puede aun enfermarnos. Si estamos preocupados, no confiamos en Dios, y tampoco entramos en su reposo.
¡Qué gran negocio! Tú le das a Dios cenizas, y Él te da gloria. Le entregas todas tus preocupaciones y problemas, y Él te da protección, estabilidad, un lugar de refugio y plenitud de gozo, el privilegio de ser cuidado por Él.
Jesús no se preocupó, y nosotros tampoco debemos hacerlo.
Salmos 91:1
El que habita al abrigo del Altísimo, se acoge a la sombra del Todopoderoso (cuyo poder ningún enemigo puede frenar).
Fuente: Cómo encontrar ánimo para cada día. Joyce Meyer. Edit. Peniel
1 de agosto de 2011
Confia a Dios lo imposible
La doctora Amanda Whitworth se sentía frustrada, su auto era el noveno en una fila que subía muy despacio una colina debido a un camión que iba muy lentamente, y ella estaba apurada. Su último paciente había necesitado más atención de la requerida normalmente para los exámenes y se le había hecho tarde para recoger a su hija de la escuela.
Ahora susurraba una oración: No volveré a llegar tarde y como sería la tercera vez que sucedía y la escuela no les permite tardanzas a sus padres, tendría que hacer arreglos para el cuidado de Allie por las tardes.
En silencio, Amanda protestaba por la lentitud del camión. Nadie se atrevía a pasarlo en la larga cuesta, ya que era imposible ver los autos que venían en dirección contraria. De repente, el chofer del camión movió su mano indicando que no venía ningún auto de frente.
Mientras Amanda pasaba por el lado del camión, pensó en que ese hombre era un extraño y nueve personas confiaban sus vidas y las de sus familias a él.
¡Qué representación tan tremenda de cómo hacemos todo lo que podemos hacer, y luego debemos confiar hasta el mínimo detalle de nuestras vidas al cuidado de Dios, que es un amante Padre Celestial!.
¡Y cómo nos consuela saber que Él siempre ve todo lo que tenemos por delante!
Mi trabajo es preocuparme por lo posible y confiar a Dios lo imposible.
Salmo 9:10
En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Señor, no desamparaste a los que te buscaron.
El Jefe Perfecto
Había como 70 científicos trabajando en un intenso proyecto. Todos estaban realmente frustrados debido a la presión del trabajo y las demandas de su jefe, pero todos se mantenían leales a su jefe y no pensaron en abandonar sus trabajos.
Un día, un científico se acercó al jefe y le dijo: "Señor, le prometí a mis hijos que los llevaría a la exhibición en el pueblo así que quiero salir a las 5:30 PM". Su jefe contestó: "Está bien, puedes irte temprano hoy".
El científico comenzó a trabajar. Continuó trabajando después de almuerzo. Como siempre, se involucró tanto que sólo miró su reloj cuando sintió que estaba cerca de terminar. La hora fue 8:30 PM. De repente recordó la promesa hecha a sus hijos.
Buscó a su jefe pero no estaba por allí. Habiéndole notificado en la mañana, cerró todo y se fue para su casa. En lo profundo de su ser se sentía culpable de hacerle fallado a sus hijos. Llegó a casa y sus hijos no estaban.
Su esposa estaba sentada en el pasillo leyendo revistas. La situación era explosiva; cualquier conversación podría tener un efecto boomerang. Su esposa le preguntó: "¿Quisieras tomar café o querrías la cena de una vez, si tienes hambre?"
El hombre respondió: "Si quieres tomar café, yo también... pero, ¿y qué de los niños?" Su esposa contestó: "¿No sabes? Tu jefe llegó aquí a las 5:15 PM y llevó a las niños a la exhibición".
Lo que pasó en realidad fue lo siguiente. El jefe que le había dado permiso le observaba trabajar con mucha seriedad a las 5.00 PM. Pensó para sí: esta persona no va a dejar su trabajo, pero si se le prometió a sus hijos, ellos debieran disfrutar de la visita a la exhibición. Así que tomó la iniciativa de llevarlos a la exhibición.
El jefe no tenía que hacerlo cada vez. Pero una vez hecho, se estableció la lealtad. Esa es la razón por la que todos los científicos en la empresa continúan trabajando para ese jefe a pesar de que el estrés es tremendo.
De paso, ¿pudieran adivinar quién era el jefe? No era otro que el cerebro detrás de los exitosos programas de proyectiles y armas nucleares de la India.
Dr. APJ Abdul Kalam, ex Presidente de la India. Autor Desconocido; enviado por Kartik Bodawala, India.
El pensamiento de hoy nos viene como un regalo desde la India. Pero antes de que alguno pudiese pensar que su aplicación queda comprometida por las diferencias culturales, quiero enfatizar que el principio de lealtad y solidaridad que la narración plantea son de carácter universales.
A veces nos preguntamos por qué los miembros del equipo no parecieran rendir más o identificarse más con la visión (a pesar de que se las repetimos hasta la saciedad y estamos convencidos de que la comprenden y abrazan).
Tal vez la razón sea la falta de compromiso humano que los demás perciben en nosotros. Tal vez este supervisor indio tenga mucho que decirnos hoy... pongamos atención.
Raúl Irigoyen