26 de octubre de 2009

El Viaje Hacia Mis Sueños

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Recientemente acaba de terminar el primer grupo de personas que decidieron hacer el curso Vida Extraordinaria y ha sido una gran satisfacción ver como ellos caminan hacia sus sueños.

En ese caminar una de las lecciones que aprenden  es despojarse de la vida ordinaria y comenzar  a vestirse de lo extraordinario. No se puede llegar a una vida extraordinaria enfocando en el pasado, se llega a esa clase vida con un gran compromiso diario de mantener la llama encendida.

Esta es la historia de un hombre que fue a la India y vio el palacio de un rey que estaba lleno de oro, que tenia cuadros preciosos, tenia gran cantidad de diferentes tipos de ornamentos muy valiosos y el estaba sorprendido por la gran prosperidad que había en ese reinado y se acerca como súbdito y le dice rey como es que tiene tanta prosperidad. Que en este palacio de 400 metros no se ve más que oro y cosas valiosas.

El rey le dice bien yo te voy a mostrar cual es el secreto de mi éxito, te voy a pedir que vayas y recorras todo el palacio. Eso si quiero que vayas con esta vela encendida, si cuando regresas después al finalizar todo tu recorrido esta vela llega apagada. Te decapito.

Al hombre le cambio su rostro, su sonrisa ya no existía. Tomo la vela y entro a recorrer el palacio con gran miedo por su vida.

Al finalizar, después de varias horas llega donde el rey y el rey lo abraza y le dice muy bien has llegado con éxito. ¿Te ha gustado mi palacio? y contesta. Solo he tenido ojos para mantener la llama encendida.

Y el rey contesta: Ese es el secreto de mi éxito, mantener la llama encendida.

Cuando buscas mantener la llama encendida, significa que buscas mantener la pasión y la pasión es el combustible que te permite viajar hacia tus sueños. Y debes saber que para mantener esa llama encendida hay que apartar las cenizas todos los días y colocar leños nuevos para que la llama no se apague.

¿Qué son las cenizas? Las cenizas representan tu pasado, el pensar que todo era mejor hace unos años. Las cenizas representa el ayer y el ayer es historia, y tu ya no puedes cambiar nada. Las  cenizas representan las cosas que no te dejan crecer como la ira, la amargura, la falta de perdón, la envidia, los celos, el querer controlarlo todo, todo aquello que tienda a apagar el fuego del Espíritu. Las cenizas ensucian tu vida. ¿Cuáles cenizas pueden apagar tu pasión?

¿Qué son los leños? Los leños representan las cosas que pueden hacer que mi corazón se llene de amor, fe y esperanza. Los leños es lo que aviva mi vida hoy, no mañana porque el mañana no llega. Los leños son los que me permiten crecer y aprender, tiene que ver con el carácter: el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre y la templanza. Me encanta que la biblia dice que contra tales cosas no hay ley, es decir si las practico, si las añado a mi vida voy a vivir en libertad. ¿Cuáles leños necesitas añadir a tu vida hoy?

Ahora tanto el quitar las cenizas, como añadir leños cada día no es fácil requiere trabajo, así mismo nuestros sueños requieren de esa pasión para lograrlos, requieren esfuerzo. ”Esfuérzate por ser tan fuerte que nada pueda perturbar tu tranquilidad. Por ser demasiado sabio para preocuparte, demasiado tolerante para el odio, y muy valiente para tener miedo. En resumen, esfuérzate para ser feliz.” Anónimo

¿Cómo está siendo tu viaje hacia tus sueños?
¿Estás tratando de viajar con tu pasado encima, el pasado de no puedo, el pasado de las circunstancias?

O ¿Estás diseñando tu futuro, el futuro que es posible con disciplina, desprendimiento, discernimiento?
¿Estás viviendo tu propósito?

Cuando tú descubres tu propósito tú puedes mantener la llama encendida.
Hoy es el mejor día para elegir ir tras tus sueños, para avivar la llama de tus sueños.

”Por eso te recomiendo que avives la llama del don de Dios que recibiste…” 2 Tim.1:6 (NVI)

2 de octubre de 2009

Mi Vida se Acabo, No le Encuentro Sentido


“El único lugar donde tu sueño se vuelve imposible es en tu pensamiento.”
Robert H. Shuller

Hace poco tuve una conversación con alguien que me dijo: “mi vida se acabó, no le encuentro sentido, soy un fracaso en todo, perdí la ilusión…” y cada una de sus palabras estaban marcadas por la frustración, y así como esta persona hay muchas que piensan que sus vidas no están yendo a ninguna parte.
-Personas que han perdido o están a punto de perder su matrimonio, su familia.
-Personas que han perdido su trabajo o negocios.
-Personas que han perdido su ministerio.
Para ellos la vida se ha acabado, piensan que no pueden volver a tener una relación, que nadie los va a contratar, que no tendrán oportunidad de servir. Sus pensamientos los hace volverse más temerosos, desconfiados, pesimistas y deprimidos.

Estas personas que han perdido sus sueños, lo que en realidad han perdido es la falta de propósito. Necesitan descubrir su propósito para no pasar el resto de sus vidas cometiendo errores, sintiéndose con sentimientos de fracaso. Ellos necesitan entender que su propósito debe ser mayor a los desafíos que se le presentan en la vida.

El propósito tiene que ver con la misión especifica en mi vida que exige cumplimiento de mi parte. Nadie más puede hacerlo. Cada uno de nosotros ha sido creado con un propósito.

“Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.” Efesios 2:10 (NVI)

Somos hechura suya, somos poesía, somos un regalo, somos su obra maestra, creados para buenas obras, para grandes cosas, para resultados extraordinarios.

Mi responsabilidad es poder identificar mi propósito, y en el curso que desarrollamos “Como alcanzar una Vida Extraordinaria” te mostramos como identificarlo, demás está decir que hay libros que nos hablan de eso y que lo puedes conseguir en tu librería favorita. Sin embargo te hago llegar algunas preguntas claves para identificar tu propósito:
¿Qué estoy buscando? ¿Qué es lo que me apasiona? ¿Para que fui creado? ¿Cuáles son esas buenas obras que debo realizar?
Estas son algunas buenas preguntas, no son todas pero te pueden ayudar a clarificar tu propósito y te llevaran a disfrutar la vida.

Hace unos meses una persona ya avanzada de edad, había perdido su trabajo en el cual llevaba mucho tiempo y pensaba que eso era todo, que a su edad nadie lo contrataría y un día meditando en su familia, y en la lección que le estaba enseñando a sus hijos, se encontró que había razones para soñar, para no rendirse en la vida, que lo mejor que el podía hacer era conectarse con su propósito y levantarse de donde estaba para vencer cada una de las dificultades. Comprometido en buscar empleo, sacó su curriculum, generó los espacios de conversación con empleadores, desarrolló relaciones y diseñó planes de acción que lo llevaron nuevamente a ser contratado. Ahora esto no fue fácil, le costó aproximadamente tres meses conseguir el empleo. Sus creencias positivas o su fe acompañada de las obras lo llevaron a conseguir ese trabajo donde hoy lo valoran por sus talentos, capacidades y experiencia, y su futuro parece brillante. Eso se logra cuando logras conectarte al propósito.

“Tienes que averiguar a donde quieres ir. Y luego debes dirigirte hacia allí. Pero, inmediatamente. No puedes darte el lujo de perder un minuto.” Jerome David Salinger

Cuando eres derribado por un fracaso en una relación o en un negocio, no pienses que la vida termina porque Dios todavía no termina contigo. Dios cada día trabaja en tu vida porque eres obra de sus manos. Descubre el propósito de Dios para ti, comienza a creer que los mejores días están por venir, no importa cuantas veces puedas caer lo importante serán las veces que te levantes. Deja de pensar que la vida se acabo para ti y que no hay nada mas por vivir. Deja de sentir lastima por ti y comienza a vivir como protagonista. No te enfoques en los problemas, enfócate en el propósito de Dios para tu vida.

Dios te bendiga!

29 de julio de 2009

«DEJA QUE TU PADRE TE DÉ UN BESO»

 

 

 

por el Hermano Pablo

La balsa de goma corrió desbocada sobre los furiosos rápidos del río Colorado, en el Gran Cañón. Navegaban en la balsa tres hombres impetuosos. De repente la balsa dio contra una afilada punta de una roca, y estalló como un globo. Los tres hombres cayeron a las turbulentas aguas.

Harris Frank, de sesenta y cinco años de edad, hombre recio y duro, luchó por su vida. Tenía una clavícula fracturada y la mano izquierda casi seccionada. De los otros hombres, su hijo John de cuarenta años, y su nieto Tyler de dieciocho, no supo nada. En su agonía clamó a Dios diciendo: «Señor de los cielos, sálvame a mí y sálvalos a ellos.» Después de dos horas fue rescatado.

Cuando su hijo y su nieto fueron a verlo al hospital, Harris Frank, con lágrimas en los ojos, dijo: «Deja que tu padre te dé un beso.» Este era el primer beso que aquel padre le daba al hijo en cuarenta años de vida.

Harris Frank no era un hombre malo. Era un hombre duro, eso sí, de los que piensan que besar a un hijo es señal de debilidad, cosa de mujeres. Pero él no era malo. Sin embargo, esos momentos de peligro, cuando parece que se ha llegado al fin de la vida y se abre por delante el abismo negro de la muerte, sirven para ablandar la mente y el corazón. El hombre más duro se enternece, y los ojos sin lágrimas se humedecen.

Muchos padres piensan que para hacer que sus hijos sean hombres tienen que tratarlos con dureza e insensibilidad. No deben nunca mostrarles cariño ni darles un abrazo. Pero cuando acecha la muerte o golpea la desgracia, se dan cuenta de que la vida natural no es así. Ellos también, por duros que sean, sienten emociones que los mueven a llorar, a asustarse y a clamar a Dios. Cuenta Harris Frank, en su relato, que vio una especie de catedral blanca en los cielos, y eso lo hizo clamar a Dios.

¿Cómo debe relacionarse, entonces, el padre con su hijo? Si el hijo está en la cunita y todavía viste pañales, debe ir y darle un beso. Si el hijo tiene dieciocho años y está sufriendo sus primeros problemas emocionales, debe abrazarlo, darle un beso y confortarlo. Y aun si el hijo tiene cuarenta años de edad y está pasando por una crisis en su vida, debe darle un abrazo y un beso. ¿Acaso por eso deja de ser su hijo?

Los hijos, especialmente los hijos varones, necesitan ver en su padre esa transparencia emocional que les asegura que son amados de quien más necesitan amor. Amemos a nuestros hijos con el amor con que Dios ama a su Hijo Jesucristo, y lloremos con ellos.

Dios te bendiga!!

9 de julio de 2009

CIEN HORAS DE OSCURIDAD

 

 

 

 

por el Hermano Pablo

El niño, Josué Dennis, tenía apenas diez años de edad cuando ocurrió lo inesperado. Se perdió en un dédalo de galerías interminables de una mina abandonada. Pero no fue cuestión de unos momentos. Fueron cien horas. Cuatro días. Cuatro días de oscuridad casi total. Cuatro días sin comer ni beber. Cuatro días sin ver a nadie. Cuatro días oyendo sólo el apagado rumor de una corriente de agua en las entrañas de la tierra.

Josué iba con un grupo de compañeros que andaban de excursión, y parte del paseo incluía explorar una mina abandonada. Quién sabe cómo, el niño se separó de su grupo y, en medio de la oscuridad, no pudo encontrar la salida. Pero lo halló una patrulla de rescate. Estaba extenuado, pero vivo.

«Recordé las palabras de mi madre —dijo Josué—. Ella decía: “Cuando te veas en alguna dificultad, ora.” Y yo estuve orando a Dios todo el tiempo, pidiéndole que me vinieran a rescatar.»

¿Tiene algún valor la oración? ¿Hay algún beneficio, o más aún, alguna validez en levantar nuestra voz al cielo pidiendo de Dios su ayuda? Algunos han dicho que la oración no es más que una actitud de último recurso que no vale ni el aliento que empleamos en expresarla. Y lo cierto es que si nuestras oraciones, o nuestros rezos, no son más que clamores de angustia de último momento, a fuerza de alguna emergencia, quizás entonces no tengan valor.

En cambio, si hemos establecido una relación personal con Dios, si Cristo es nuestro amigo porque lo hemos recibido como el Señor de nuestra vida, y si sabemos con absoluta seguridad que Él nos oye, nuestra oración recibirá una respuesta divina.

Cualquiera puede pasar por períodos de tristeza y desaliento, de pobreza y abandono, de enfermedad y dolor, porque estas son contingencias comunes de la vida humana. Pero el que tenga fe en Dios, si ora con la confianza de un niño porque cree en Él, podrá soportar toda situación sin caer en la desesperación y sin renegar de Dios. La fe en Cristo será siempre una llama encendida que nada puede apagar y que siempre disipa cualquier clase de sombras.

Si hacemos de Jesucristo el Señor y Salvador de nuestra vida, una luz se encenderá en nuestra alma: la luz de la esperanza, la luz de la fe. Y con esa luz, o encontraremos la paz que Dios da en medio del dolor, o encontraremos la salida de cualquier caverna adversa en la que estemos. No nos alejemos de Dios. No perdamos la fe. Mantengamos viva la comunión con Cristo. Él quiere ser nuestro amigo.

“Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes.”  Juan 15:15

4 de julio de 2009

«Deténganme, antes que mate otra vez»

por Carlos Rey

«Deténganme, antes que mate otra vez.» No eran los pensamientos de un asesino en potencia. Tampoco eran las palabras pronunciadas por un maniaco homicida hablando por teléfono con las autoridades. Ni era la súplica de un reo a los guardias de turno de la cárcel en que había estado encerrado porque ya no soportaba la vida al otro lado de las rejas. «Deténganme, antes que mate otra vez» es la frase que un criminal escribió en una pared con lápiz labial. Al hacerlo, se apoyó en la pared y dejó la huella de su mano, que condujo a su captura como sospechoso en el homicidio de una atractiva trigueña en un hotel de Nueva York.

La policía anunció que Hugh Kelly, un joven de diecinueve años de edad, fue detenido en relación con la muerte de Dolores Anderson. Al joven Kelly lo arrestaron al comprobar que sus huellas digitales correspondían a las dejadas en la pared. A la larga, el único indicio que orientó la investigación oficial del homicidio fue esa huella de su mano.

La pregunta que no podemos dejar de hacernos es esta: ¿Por qué quiso aquel joven que lo detuvieran aun cuando sabía que eso podía dar como resultado cadena perpetua? La respuesta, sin duda, tiene que ver con la lucha que se libra, dentro de cada uno de nosotros, entre la naturaleza pecaminosa y el Espíritu.

El apóstol Pablo describe esa lucha interna con el pecado en estos términos: «Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero....

»Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal. Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios; pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo. ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal?»(1)

Ahora bien, si el venerado apóstol se encontró en semejante callejón sin aparente salida, ¿qué esperanza hay para nosotros? «Gracias a Dios —concluye aquel compañero de armas espirituales— por medio de Jesucristo nuestro Señor... ya no hay ninguna condenación... pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte»(2)

¿Qué esperamos, entonces? Acudamos a Cristo, como nos recomienda San Pablo, y digámosle: «Detenme, antes que peque otra vez. Y si caigo y vuelvo a pecar, perdóname y ayúdame a volver a levantarme, cada vez más fuerte en el poder de tu Espíritu.»


1 Romanos 7:18‑19,21‑24

2 Romanos 7:25; 8:1,2

12 de junio de 2009

Oración Efectiva Para Proyectos Específicos. (Primera Parte)

image Nuestro objetivo es grabar en su corazón estos principios, antes de que usted amigo lector, presente sus proyectos de vida al Señor.

Reflexione sobre esto: Usted está delante de Él para exponerle sus sueños, su principal anhelo es que Dios le responda y, un poco más allá, es que el Señor mismo le acompañe en la realización ellos.
En el desarrollo de este propósito nos llega una duda: ¿Será que Dios sí me va a responder? Porque en últimas, lo que necesitamos es que esa oración sea efectiva. Quiero explicarme:
Debemos entender lo que estamos haciendo al presentar los proyectos, pues al hacerlo delante de Dios, no es algo que debamos dejar al azar. La gran mayoría tenemos proyectos que hemos estado meditando concienzudamente; unos, han
visto el cumplimiento de sus proyectos anteriores aún después de transcurridos los años, pero a otros, Dios no les ha respondido todavía.

Como institución también podemos presentar proyectos. El año anterior presentamos al Señor el proyecto de la compra del terreno donde llevamos congregándonos por más de diez años. Le pedimos que aparejara el camino y pudiéramos encontrar al respectivo dueño. Y efectivamente, Dios respondió a nuestra necesidad y nos permitió conocer a este hombre que resultó ser una excelente persona.
Empezamos por proponerle acuerdos para la compra y en este proceso hemos visto la respuesta de Dios durante este tiempo.
Usted puede tener su petición específica… su proyecto específico, sea material, emocional o  espiritual, recuerde que Dios está interesado en todo lo concerniente a su vida.
Al conocer los anhelos que hay en los corazones de las personas, nos llenamos de emoción al saber que las Sagradas Escrituras pueden mostrarnos lo que Dios quiere en cada una de estas áreas; cómo quiere transformarlas para así responder
a cada petición de bendición presentada.
Dios nos entrega algunos principios para la oración por proyectos específicos, a través de la historia de un hombre que usted encontrará en el primer libro de Crónicas, capítulo cuatro, versículos nueve y diez. Veamos:
“Jabés fue más importante que sus hermanos. Cuando su madre le puso ese nombre, dijo: “Con aflicción lo he dado a luz”. Jabés le rogó al Dios de Israel: “Bendíceme y ensancha mi territorio; ayúdame y líbrame del mal, para que yo no padezca aflicción”. Y Dios le concedió su petición”.


Principio 1.  Una Vida Integra.

“Jabés fue más importante que sus hermanos…”.   1 Crónicas. 4:9a
Escudriñando cuidadosamente allí usted encontrará un gran secreto.
Entre estas genealogías, las que componen la mayor parte del texto del capítulo cuatro,  usted se encontrará con listas extensas de nombres inimaginables; pero en escasos ocho renglones, hallará la historia un hombre que tenía una vida íntegra. Este especial hombre se llamaba Jabés.
La Escritura habla muy poco de él.  Dice que era una persona importante, más importante que sus hermanos. En otras versiones de la Biblia dice que era el más ilustre (Versión Reina Valera 60). Lo interesante aquí es el énfasis en una vida íntegra.
Vemos a Jabés, recibiendo reconocimiento en las Sagradas Escrituras así como lo hacen con Moisés, cuando dicen que era un hombre muy manso, más manso que todos los hombres de la tierra. También lo dicen de David, al afirmar que era un
hombre conforme al corazón de Dios, y de Jabés, dice que era más ilustre que todos sus hermanos, era más importante. La Palabra resalta la integridad de Jabés en la introducción de su pedido a Dios.

Jabés es un creyente anónimo, entre un sinnúmero de personas que perseveraban en agradar a Dios. Jabés nos representa, puede ser hombre o mujer. Jabés, puede ser usted. Para presentarle proyectos a Dios; sean individuales, de familia, de empresa, de iglesia, de ministerio, cualquiera sea el tipo de proyecto, en primer lugar, debemos revisar nuestra vida y si vemos algo oscuro, tener la valentía de reconocerlo delante de Dios, porque es el único que puede perdonarlo todo y, además, quiere hacerlo.

¿Para qué debemos hacer esto? Para poder entrar en su presencia, pues Dios no soporta la falta de integridad.
Por esta razón, Él dio la sangre de su Hijo, para que aquel que haya pecado pueda confiar en el derramamiento de la sangre del Cristo como pago total por todos sus pecados, no sólo los que hayamos cometido, sino los que estemos cometiendo y los que vayamos a cometer. Cada uno debe examinarse a sí mismo, como dice el apóstol Pablo: Para podernos presentar limpios delante de Dios, con una vida íntegra.

Continuaremos con este tema en la Segunda Parte.
Que Dios te prospere.

2 de junio de 2009

Auxilio tengo un hijo adolescente

hijo Se identifica con esta frase?, Ha llegado a buscar ayuda por la situación con su hijo (a) adolescente? Pues permítame decirle que no es la única persona que ha pensado en esto. La mayoría de los padres con hijos adolescentes, están igual de preocupados que usted, y con mucha razón, por el hecho de no saber qué es lo que pasa con sus hijos, y qué es lo que ha sucedido con los que hasta hace poco eran unos niños tiernos y predecibles?.

Ahora lo que más debe interesarnos, es que quienes están aún más preocupados son sus propios hijos adolescentes. Sabía usted esto? Si usted siente preocupación, imagínese la que están sintiendo ellos, incluso la ansiedad que les causa esta etapa tan decisiva en sus vidas.

Tal vez no recuerda bien su etapa de adolescencia, pero sería bueno que le pregunte a sus padres, qué recuerdan de los cambios que vivieron con usted?

Ahora, quisiera poder ayudarle a que entienda un poco lo que esta sucediendo con su hijo (a) adolescente:

Un cambio que empieza.
¿Su hijo (a) a partir de los 11 años aproximádamente, incluso antes, empieza a cambiar. Cambia no sólo en su manera de comportarse, sino tambien en su físico?.

Antes de llegar a esta edad, recordará que eran NIÑOS felices, para los cuales su preocupación principal era jugar, comer, dormir y estudiar cuando se le obligaba en muchos casos. En esta etapa se encontraban aún en la escuela, en un medio que ya no les era tan emocionante como en 1 Grado, pero si un medio donde eran los más grandes, (6 grado) y con más experiencias. En esa época, casi todo era predecible para ellos, se sentían tan seguros que nada les preocupaba, hasta que la mayoría empieza a sufrir cambios físicos que los desconciertan, y que a la vez no saben como decirles a sus padres que les esta pasando.

Estos cambios a veces empiezan en algunos niños a muy temprana edad, donde ninguno de sus compañeros o amigos los han experimentado, lo cual les llena de vergüenza y hace que se comporten extrañamente incluso hacia sus compañeros, sobretodo en el caso de las mujeres que desarrollan a edad temprana. Trate de observar a las niñas, que han empezado a cambiar en su físico, con la relación de sus compañeros cómo se burlan de éstas, sin saber que ellos mismo pasaran en un momento dado por esta etapa.

Recuerdo la primera vez que fui maestra de 5 y 6 grado, como las niñas tratan de ocultar sus cambios con sweters largos y anchos, aunque esten muriendo del calor, y como sus compañeros (as) son tan crueles, para burlarse de ellas, por su tamaño, por su ropa, e incluso por que tienen busto.

Ahora todos pasarán por esa etapa, algunos más rápidos , pero otros más lento que todos los demás, y para éstos también es un gran problema, pues cuando ya todos sus compañeros han desarrollado o por lo menos han iniciado la etapa del desarrollo, estos OTROS, siguen siendo niños, lo cual también les causa ansiedad y hasta depresión.

Esto es uno de los primeros problemas que pasan sus hijos al iniciarse esta etapa de cambios.

2.-Y siguen los cambios…

Ahora sus hijos se enfrentan a un nuevo mundo: el Colegio o Secundaria.

En un principio dijimos que estando en la escuela se sienten seguros, por ser los más grandes, y llegan a cumplir todas sus expectativas hasta el día de su graduación, donde se convierten en las ESTRELLAS, pero por pasar este gran evento caen en un gran hueco.

He escuchado historias de cantantes famosos, donde cuentan que después de un gran espectáculo, donde son el número 1, al terminar el evento, y volver a su vida normal, sienten que caen de una nube en caída libre, y entran en soledad y depresión por unos días.

Pues esto mismo les sucede a los adolescentes, están en las nubes al llegar al máximo de la escuela, pero cuando ingresan a la secundaria, y se dan cuenta que ya NO son las estrellas, que más bien son los bebés, esto es un golpe muy grande para ellos, es empezar de cero, y es la primera vez de muchas veces que les tocará vivirlo, sin agregar que ya su ?situación? por sus cambios físicos los tienen preocupados.

Ahora empezarán una vida totalmente distinta a la que estaban acostumbrados, ya no tendrán una maestra que los conocía tan bien y a la cual sólo tenían que rendir cuentas, ahora tendrán más de 13 profesores en algunos casos, sus horarios de estudio son más largos, y los simples conocimientos que tenían se verán invadidos por problemas de algoritmos, geometría, química, física y demás…. agregando que tendrán más tareas, más trabajos…

Podría seguir escribiendo muchísimas más cosas que les suceden en esta etapa, que han empezado a descubrir y que muchas veces les llenará de satisfacción y muchas otras de sufrimiento.

Usted mismo podría participar, con todas las experiencias que ha tenido con su hijo (a), o a la de menos podrá recordar las mismas experiencias suyas durante su adolescencia. En particular recuerdo una que cambio mi vida, en la que además de estar atravesando las etapas arriba expuestas, me tuve que enfrentar a la muerte repentina de mi padre a los 14 años. Cree que es esto fácil para una adolescente?, verdad que no, y no sólo es difícil la muerte de un ser tan especial, sino que la vida inmediatamente cambia, tanto afectiva como económicamente.

Cuantos adolescentes no pasan por eso hoy en día y sabe cual es la diferencia para que puedan culminar con golpes y raspaduras pero también con éxito esta etapa tan difícil, unos padres que sepan estar ahí, para ir de su mano, que les brinden su hombro para llorar por un primer amor perdido, o solamente que esten ahí cuando ellos mismos no saben que tienen.

Ahora, todavía dirás: AUXILIO tengo un hijo adolescente!, o más bien escucharás un clamor de un hijo que pide AUXILIO, porque no sabe que pasa, porque su cuerpo ha empezado a cambiar sin solicitarlo, porque todo cae de sus manos que al crecer se han puesto un poco torpes, o porque sus compañeros se burlan por el tamaño de su busto, o porque es muy bajo, o porque cuando habla su voz se quiebra y se le va, o porque se enfrenta a un mundo donde el que sobrevive es el más fuerte, si se puede explicar así el colegio, y aparte puede estar pasando un divorcio de sus padres, la muerte de un ser querido, el cambio de residencia a una ciudad lejana o a otro país, o que más?, usted también puede agregar más de estas preguntas si las hace pensando en su hijo (a).

Es hora de que velemos por nuestros hijos adolescentes, de que seamos sus amigos que los escuchemos y aconsejemos, es hora de darles confianza para que puedan acercarse a nosotros y decirnos lo que pueden estar pasando, sintiendo o viviendo.

Estamos a tiempo, no esperemos a que sucedan las desgracias que hemos escuchado y visto en las noticias o las de otras personas, somos nosotros los que tenemos la mayor respuesta a las necesidades de ellos, y para las que no tenemos, busquémoslas juntos.

Señor, gracias por la vida de mi hijo (a), y gracias por dejarme vivir junto a él esta etapa tan importante, sabemos que no tenemos soluciones para todo lo que esta pasando ni para lo que vendrá, pero tú si las tienes, por eso te pedimos tu dirección para que mi hijo(a), pueda crecer en sabiduría, estatura y gracia para tí y para los que le rodean. Enséñanos a ser el padre que tú eres y enséñanos a amarlos, como tú nos amas. Los ponemos en tus manos y quedamos en tus manos también para que tú nos guies en todo.

Gracias Señor.

Amén.

Andrea Carrillo de Contreras.