11 de diciembre de 2008

CUANDO CAMINES POR EL FUEGO, NO TE QUEMARÁS!

El fuego comenzó después de la medianoche. Quizá fue accidental. No se sabe. Lo que sí se sabe es que cuando el fuego comienza, en esas montañas cálidas y secas de Malibú cerca de Los Ángeles, California, en pocos minutos se vuelve un infierno. Eddie Bedrosián, de diecisiete años de edad, estaba en su cuarto a las cuatro de la mañana cuando se dio cuenta de la conflagración.

Eddie no pudo menos que alarmarse al ver cómo el fuego devoraba enormes extensiones de terreno cerca de su casa. En la casa estaban sólo él y su abuela, Hazel Bedrosián, de noventa y dos años de edad. Las llamas se acercaban a su casa, y él sabía que algo tenía que hacer.

Tomando una decisión del momento y con fuerza sobrehumana, el muchacho despertó a su abuela, la alzó en sus brazos y la cargó 400 metros, pasando en medio del bosque encendido. Esa era la única salida. Batalló contra la espesa maleza, contra el viento y contra el fuego que los rodeaba.

¿Qué lo sostuvo en esa prueba, dándole fuerzas suficientes para salvar a la anciana y salvarse él? La respuesta que dio Eddie fue: «Fe en Dios».

Hay momentos en la vida cuando no hay lugar para discusiones teológicas, ni filosofías humanas ni debates ideológicos. Momentos como ese son momentos para clamar al Dios Todopoderoso. Son momentos para gritar una oración desde el fondo ardiente de nuestro ser: «Señor, ¡sálvame!» Así gritó Eddie Bedrosián, y así grito su abuela Hazel. Y Dios los salvó.

En el libro del profeta Isaías, Dios promete: «Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas» (Isaías 43:2). Fueron pasajes como este, conocidos por Eddie y su abuela, que los sustentó y les infudió fe. Lo cierto es que el caso fue el asombro de los siete mil bomberos de Los Ángeles, California, que apenas pudieron contener las llamas.

Nadie tiene asegurada la vida física. Ya sea por un incendio, o un terremoto, o una inundación o una enfermedad, nadie tiene asegurada su vida física. Lo que sí podemos tener asegurado es nuestro estado espiritual eterno. Podemos saber, aun aquí en esta dimensión humana, que hay un cielo que nos espera, porque Cristo dio su vida por nosotros.

Vivamos cerca de Cristo. Mantengamos una relación continua con Él. Lo físico va de paso. Aseguremos nuestro lugar eterno al lado de nuestro Señor.

8 de diciembre de 2008

Lecciones que duran toda la vida


¿Sabes que está mal lo que has hecho, verdad?

Las palabras resonaron en la mente de Sarita al volver a casa de la escuela. Era una buena estudiante; nunca había copiado en su vida. Pero, esa última tarea había sido muy difícil. En un momento de desesperación, se la copió a una compañera.

La profesora, la señora Martínez, le había pedido que se quedara después de clase y Sarita sabía lo que se avecinaba. Aun así, se asombró cuando la señora Martínez le preguntó si, en realidad, ése era su trabajo.

Sí, les respondió, y se preguntó por qué había mentido.

Mirándola a los ojos, la señora Martínez, le dijo con suavidad: ¿Sabes que está mal lo que has hecho, verdad? Piensa esta noche en la respuesta y mañana te voy a volver a preguntar si ése es tu trabajo.

Fue una noche muy larga para Sarita. Estaba casi por terminar la secundaria, y se había ganado una buena reputación debido a su honestidad y amabilidad. Nunca había copiada ningún trabajo, y ahora quería arreglar su error mintiéndole deliberadamente a una persona a quien quería y admiraba. A la mañana siguiente se presentó ante la señora Martínez mucho antes que empezaran las clases y le confesó su mala acción. Recibió la apropiada consecuencia de su comportamiento: un cero por su trabajo, y por primera vez en su vida, el castigo de tener que quedarse después de la clase.

Años después, Sarita pensaba con frecuencia en esa experiencia y sentía gratitud por la corrección en amor de alguien a quien ella respetaba. La señora Martínez estuvo dispuesta a ayudarla a tomar decisiones correctas, a pesar de su deshonestidad. Para Sarita, ésa fue una lección que le duraría toda la vida acerca de cómo asumir responsabilidad por acciones deshonestas, y hacer lo correcta sin importarle las consecuencias.

Efesios 4:15
Hablando la verdad en amor.

Alcanza tus sueños


El señor Benítez, dueño de una ferretería, buscaba un empleado. Varios jóvenes respondieron al aviso, pero él finalmente circunscribió su decisión a tres personas: Pablo, Juan y Diego.

Entonces creó un sistema de selección definitivo. Le dio a cada uno de los muchachos un destornillador nuevo de diseño innovador y les dijo que se lo entregaran a C.M. Henríquez, en la calle Los Aromos 314.

Al cabo de un rato Pablo llamó al negocio para confirmar si la altura de la calle era 413 en vez de 314, y más tarde regresó con la noticia de que no había ninguna vivienda en esa dirección.

Cuando Juan regresó, informó que en los Aromos 314 había una funeraria, y que el señor Henríquez había vivido en el segundo piso de la propiedad, pero que se había mudado.

Diego demoró más que los otros muchachos. Al igual que Juan, averiguó que el señor Henríquez se había mudado, pero además consiguió la nueva dirección fue allí. El hombre no recordaba haber encargado un destornillador , mas cuando Diego le describió las exclusivas características de la herramienta y le dijo el precio, el señor Henríquez lo compró y lo pagó en el acto.

¿Cuál de estos jóvenes obtuvo el puesto? Diego, por supuesto. Le habían encargado una tarea y la llevó a cabo. Un líder no permite que ningún obstáculo le impida alcanzar las metas. La persistencia y la paciencia producen beneficios.

Proverbios 22:29
¿Has visto a alguien diligente en su trabajo? Se codeará con reyes, y nunca será un Don Nadie.

5 de diciembre de 2008

La Vasija de la Misericordia


El maestro estaba buscando una vasija para usar. En el estante había muchas- ¿Cuál escogería?. Llévame, gritó la dorada. "Soy brillante, tengo un gran valor y todo lo que hago, lo hago bien; mi belleza y mi brillo sobrepasa al resto y para alguien como tú, Maestro, el oro sería lo mejor".

El maestro pasó sin pronunciar palabra; él vio una plateada, angosta y alta; " Yo te sirvo amado Maestro, vertería tu vino y estaría en tu mesa cada vez que comieras; mis líneas son agraciadas y mis esculturas son originales, y la plata te alabaría para siempre".

Sin prestar atención el Maestro camino hacia la de bronce, era superficial, con una boca ancha y brillaba como un espejo: " Aquí.. Aquí" grito la vasija. "Se que te seré útil, colócame en tu mesa donde todos me vean". "Mírame" gritó una copa de cristal muy limpia. "Mi transparencia muestra mi contenido claramente, soy frágil y te serviré con orgullo y se con seguridad que seré feliz de morar en tu casa".

Vino el maestro seguidamente hacia la vasija de madera, sólidamente pulida y tallada: "Me puedes usar Maestro amado, pero úsame para las frutas dulces y no para el insípido pan" Luego el Maestro miró hacia abajo y fijó sus ojos en una vasija de barro, vacía, quebrantada y destruida, ninguna esperanza tenía la vasija de que el Maestro la pudiera escoger para depurarla y volverla a formar, para llenarla y usarla.

Ah, esta es la vasija que he deseado encontrar, la restauraré y la usaré, la haré toda mía". "No necesito la vasija que se enorgullezca de si misma, ni la que se luzca en el estante, ni la de boca ancha, ruidosa y superficial, ni la que demuestre su contenido con orgullo, ni la que piensa que todo lo puede hacer correctamente, pero si esta sencilla llena de mi fuerza y de mi poder" Cuidadosamente el Maestro levantó la vasija de barro; la restauró y purificó y la llenó en ese día, Le habló tiernamente diciéndole: "Tienes mucho que hacer solamente viértete en otros como yo me he vertido en ti".

Y mientras leía y meditaba en estas palabras recordé que soy simplemente una vasija que por misericordia Dios me ha llenado. Hoy, por lo tanto no debo olvidar que sigo siendo la vasija de misericordia para que el orgullo no se eleve por encima de mi corazón y termine perdiendo fácilmente lo que por misericordia he recibido. " Señor. Para mostrar tu amor y tu misericordia, un día tomaste mi vida quebrantada, inútil, destruida y tristemente deshecha, pero en tus manos toda mi existencia cambio.

Hoy soy lo que soy, solo por misericordia. Ayúdame en este día a no creerme la vasija de cristal, de oro o de plata, mas recordar en mi diario caminar que soy simplemente una vasija quebrantada, más en tus manos restaurada.

Romanos 9:22-23
" Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria".

Que tengas un buen día!

BASURA QUE ENTRA, BASURA QUE SALE!

El 5 de agosto de 1972 estalló un motín en la cárcel Modelo de Puerto Mont, Chile. Veinte presos del penal armaron tremenda batahola porque no se les permitió seguir viendo ciertos programas de televisión.

Los reclusos comenzaron el desorden incendiando los muebles en el cuarto piso, rompiendo vidrios de las ventanas y lanzando al patio toda clase de proyectiles que podían obtener. Las autoridades del penal tuvieron que arrojarles gases lacrimógenos para dominarlos. Pero como el tumulto amenazaba con tomar mayores proporciones, hubo que llamar a los soldados de la marina, al ejército y a la aviación para restablecer el orden. También hubo que llamar a los bomberos para que apagaran el fuego del cuarto piso que comenzaba a devorar el enorme edificio. Y todo porque a las siete de la noche se apagaban los televisores en la cárcel, ya que a esa hora terminaban los programas para niños y comenzaban a transmitirse los programas que presentaban escenas de violencia.

¿A qué se debía esta restricción que no toleraban aquellos presos? A que los responsables de la cárcel Modelo de Puerto Mont habían llegado a la conclusión de que la violencia en el cine, la televisión y la prensa roja afecta la psiquis del ser humano, provocando más violencia en el alma.

Los carceleros de Puerto Mont consideraban una ley psicológica el que todo lo que llena nuestra mente y domina nuestros pensamientos termina manifestándose en conductas a veces ajenas por completo a nuestra naturaleza. Ellos estaban convencidos de que la violencia de la televisión pasa a la mente del televidente, de la mente pasa a la voluntad, y así el acto de violencia se repite, a veces en forma idéntica a la que se ha visto en la pequeña pantalla.

Lo cierto es que el hombre responde a estímulos exteriores. Si esos estímulos son buenos, el hombre se comporta bien; si son malos, procede mal. Por algo dicen los expertos en la informática: «¡Basura que entra, basura que sale!»

Esta característica del ser humano se nota más que nunca en estos convulsos tiempos en que nos ha tocado vivir, porque el alma de la sociedad actual se asemeja a un caldo de cultivo para todo delito y violencia imaginables. A este ambiente violento se acerca hoy Jesucristo, el Hijo de Dios, como cuando se acercó a Jerusalén, y al igual que lloró por ella, llora por nosotros y nos dice: «¡Cómo quisiera que hoy supieras lo que te puede traer paz!»...Porque Él no sólo puede sino que quiere darnos su paz. Si se la aceptamos a cambio de la violencia, esa paz, que es más grande que lo que nuestra mente finita puede entender, cuidará nuestros corazones y nuestros pensamientos desde ahora y para siempre.

4 de diciembre de 2008

Yo soy Padre


Mientras contemplaba a su joven hijo dormir tranquilamente, Tom meditó: Realmente soy un padre.

Hasta que su hijo estuvo a punto de cumplir los nueve años, la idea de serlo no era algo nuevo. Lo novedoso fue su comprensión de la envergadura que representa el ser padre. La revelación afloró con lentitud, pero una vez consciente de ello, Tom no podía apartarlo de su mente. Y meditando en la definición de padre, le fue imposible no remontarse a su infancia.

Recordó a su padre recostado sobre la vieja camioneta Chevy de 1957, trabajando hasta altas horas de la noche para reparar el motor. Ya él había vencido una completa faena de trabajo, pero el motor de la camioneta necesitaba ser restablecido y nadie más podía hacerlo.

Una segunda escena desfiló por la mente de Tom. Vio a su padre sentado a la mesa, comiendo en soledad una cena tardía. Eran cerca de las diez de la noche y finalmente él había llegado a casa, luego de su jornada de catorce horas de labor. Le vino a la memoria su padre, en una iglesia podando la hierba, recortando la cerca de setos y limpiando el lugar de las flores.

Por encima de todo, en su padre se resumía el adjetivo responsable, y para Tom, saber que él era el ejemplo de su hijo, justamente como su padre lo fue para él, le hacía reflexionar en gran medida.

Mientras Tom cerraba suavemente la puerta de la habitación, vinieron a su mente las palabras de Tomás More: El primer gran regalo que podemos obsequiar a otros, es un buen ejemplo. Como Tom y su padre, podemos ofrecer este presente a nuestros hijos cada día hasta el fin.

Salmo 101:2
Prestaré atención al camino de integridad.

El Labrador y sus Hijos


A punto de acabar su vida, quiso un labrador dejar experimentados a sus hijos en la agricultura.

Así, les llamó y les dijo: "Hijos míos, voy a dejar este mundo; buscad lo que he escondido en la viña, y lo hallaréis todo".

Creyendo sus descendientes que había enterrado un tesoro, después de la muerte de su padre, con gran afán removieron profundamente el suelo de la viña.

Tesoro, no hallaron ninguno, pero la viña, tan bien removida quedó, que multiplicó su fruto.

El mejor tesoro siempre lo encontrarás en el trabajo adecuado.

¿Cuántas veces pensamos que nuestro éxito necesariamente tiene que darse de la misma manera en que le resultó a otras personas a nuestro alrededor? La verdad, sin embargo, es que Dios nos hizo a cada uno de nosotros únicos y maravillosamente distintos... agregándole algo especial a nuestra generación y comunidad. Si pretendemos ser lo que no somos, nos tornamos aburridos y poco agregamos a la vida de los demás. De la misma manera, aprendamos a maximizar el uso de los recursos que el Señor ha puesto a nuestro haber... allí estará la clave de nuestra contribución y legado a los demás.

Que tengas un buen día!